Lasaña de pollo y verduras

¡Qué gran invento la lasaña! Placas de pasta y cualquier ingrediente, verdura, carne, pescado o marisco, y una salsa bechamel para coronar la creación. Suena delicioso (y práctico, ya que es plato único) pero -y ahí viene el pero- es trabajosa de narices. Sofreir por aquí, freir por aca, remojar placas, hacer bechamel, montar niveles, gratinar al horno. Y la mayoría de las veces se nos quitan las ganas…

Mi dueña ha pensando en mí inmediatamente. “¿Y si la hace Léntula? Seguro que me ahorra buena parte de la faena”. Y yo, que no tengo mucha potencia pero sí la tenacidad de una hormiguita me puse manos a la obra y éste es el resultado.

Ingredientes:

1/2 kilo de carne de pollo (o ternera, o cerdo, o lo que quieran)

1 bote de tomate frito pequeño

1/4 cebolla en cuadritos

750ml-1 litro de bechamel (casera o de brick)

12-15 placas de lasaña precocida

Verdura variada: 1 calabacín, 1 berenjena, 100 grs. de champiñones, 100 gramos de pimiento rojo y verde, todo en crudo y en rodajas (en el caso de la berenjena, acuérdense de salarla y dejarla escurriendo para que pierda el amargor)

Queso rallado de cualquier tipo

Sal, pimienta, orégano, albahaca, aceite de oliva

Preparación:

Se sofríe en una sartén con aceite de oliva la cebolla y la carne picada de pollo. Agregar el tomate frito, sal, orégano y albahaca y cocinar a fuego lento unos minutos, para que reduzca un poco el líquido. (Nota: mi dueña es una cobarde, porque se le pasó por la cabeza poner todo en crudo -carne y tomate- para ahorrarse este paso, pero no se atrevió. Quién sabe, a lo mejor por ahí hay algún pionero que se lance y nos cuente su experiencia).

Untar el interior de la olla con mantequilla (¡con cuidado, que hace cosquillas!) y colocar una primera capa de placas de lasaña en crudo y sin remojo, como Dios les dé a entender: algunas enteras y otras en trocitos, procurando que quede cubierta la mayor superficie posible. Sí, ya sé que en la mayoría de recetas de lasaña para horno se recomienda poner la salsa o la bechamel en el fondo de la fuente para que no se pegue, pero conmigo no se pega (hay suficiente líquido disponible) y al momento de servir, se agradece que haya una capa de pasta al final para que el conjunto tenga mayor estabilidad.

Poner encima de las placas la mitad de la salsa con carne que tenemos preparada. Y verter la tercera parte de la bechamel también. Y luego poner placas de nuevo, y encima las verduras espolvoreadas de sal y pimienta, y cualquier especia que les guste además de un chorrito de aceite de oliva. Y luego carne. Y luego bechamel. Y luego verduras. O carne. O lo que quieran. En realidad, la única regla es: que las placas estén en contacto con algo que vaya a soltar líquido (salsa, verduras o bechamel) y que la última capa sea de bechamel y queso.

Programar 2 horas y media en alto y dejar reposar 1/2 hora (como mínimo).

El reposo es muy importante en este plato. Si metemos la cuchara a las 2 horas y media justas vamos a terminar comiendo picadillo de lasaña (que no digo yo que no esté bueno, eh, que en esta casa hubo quien no pudo esperar y se comió la lasaña desestructurada, y tan feliz). Con media horita de reposo la lasaña adquiere la consistencia adecuada para cortarla en porciones con ciertas garantías.

La pregunta del millón: ¿pero el queso se gratina? Pues no, señores, no, yo no gratino. Qué pasa, todos tenemos nuestros defectos. Pero el quesito se derrite. Y las verduras quedan tiernas y jugosas. Y la carne suave. Yo les digo que no les hará falta, pero siempre pueden cortar la lasaña en porciones y darle un toque en el horno, si son tan exigentes. Pero no será necesario, no, me juego el pomo de mi tapa a que el que la pruebe, repetirá. Y sin gratinar.