Pan milagro

Así como los perros se parecen a sus dueños, así me parezco yo a la mía: somos las reinas del mínimo esfuerzo. Queremos evitar la fatiga a toda costa y cada vez que sale por ahí una receta etiquetada como “fácil”, “rápida” o “práctica” salivamos como cachorrillos de Pavlov a la espera de que, efectivamente, sea tan sencilla como parece.

Y de pronto aparece el pan “milagro”: ¡eso teníamos que probarlo! Aunque la primera intención de mi dueña haya sido recurrir al horno (traidora…), tuvo que desistir cuando se dio cuenta de que no tenía un pyrex con tapa, como indicaba la receta. ¡Pero si yo soy de cerámica! ¡Y tengo tapa! Entiendo que mis 90 grados máximos de temperatura le hicieran dudar del éxito de la empresa, pero, ¡mujer de poca fe! ¿qué pierdes con probar? ¿Qué es la cocina, sino un gran laboratorio científico?

Nos hemos arremangado (yo me he recogido un poco el cable) y a la faena. Hicimos dos versiones del pan: con forma de hogaza y con forma de molde. Suaves, tiernos, deliciosos panes, pero el de hogaza mucho menos fotogénico que el tipo bimbo, porque lo que en uno es pecado -la falta de corteza- en otro es virtud.

No tuesto. Lo admito, sí, soy incapaz de darle al pan ese toque doradito tan apetecible (en mi próxima vida tendré un grill incorporado), pero la miga de mi pan… tiene miga. Esponjoso y delicado, lo que sí es un verdadero milagro es que quede algo de este pan para el día siguiente…

Ingredientes:

175 gr. de agua

310 gr. harina de fuerza

20 gr. de aceite

15 gr. de levadura prensada

1 cucharadita de sal

Preparación:

La gracia de este pan “milagro” es que no supone esfuerzo alguno. Se pone la harina en un cuenco y se le agrega la levadura previamente disuelta en agua templada y el aceite. Se amasa durante 10 minutos más o menos; la sal se incorpora a la mitad del amasado.

Peero si además eres tan vago como nosotras, la puedes hacer en thermomix: Se pone el agua, el aceite y la levadura 2 minutos, 37º, vel 2; se incorpora la harina y la sal, se mezcla 10 segundos velocidad 6 y luego 2 minutos velocidad espiga.

Luego se le da al pan forma de hogaza, se le hacen algunos cortes por encima (mi dueña los hace con las tijeras) y se coloca en la olla sobre un papel de horno, intentando que no toque los lados para que no se tueste demasiado:

o se mete en un molde de plum cake bien engrasado:

En ambos casos, y aunque la receta original dice que no es necesario dejarlo levar, digo yo que media horilla reposando en la olla con la tapa puesta tampoco hace daño:

Se programa 2 horas en alto, si es una hogaza, y quizás un poco más, 10-20 minutos si está en un molde. Según la humedad de la masa igual hace falta el famoso palillo entre la tapa y la olla, pero nosotras no vimos necesidad. Engaña bastante porque la corteza queda blanca, blanca, tan blanca que parece crudo, pero con este tiempo suele queda bien cocido por dentro y por los lados.

Si les llegan las fuerzas, se le puede dar un toquecito de grill en el horno, pero ya les digo yo que a los niños les gustará más la versión sin tostar (¿no le quitan siempre la corteza de cualquier modo?) Aquí medio pan con 5 minutos extra en el horno:

Hay que sacarlo y dejarlo enfriar antes de cortarlo. La versión molde hace unas rebanadas regulares perfectas para sandwich o tostadas (es momento de sacar la mermelada que hemos hecho) y la otra… la otra se come a trozos peléandote con los demás para que te dejen algo…

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