Arroz blanco

Andamos de capa caída en esta casa. Las gripes y las gastroenteritis se están cebando con las niñas y con mi dueña, y me tienen todo el tiempo haciendo calditos y sopitas. Poco espacio para la improvisación y la inventiva, me parece a mí. Y me preocupa que mis lectores crean que los abandono, yo que estoy al pie del cañón día tras día… ¡que una tiene sus fans!, no puedo descuidarlos…

Hoy no les traigo un plato de esos de impresionar, pero no deja de resultar útil por aquello de quitarme la mala fama de no saber arroces. Arroz blanco mondo y lirondo, pero también esponjosito y suelto sin tener que andarlo vigilando (mucho). Tampoco es que haya descubierto América: me atreví a hacerlo cuando leí que la autora de este blog lo había probado con éxito. Y oye, no está mal. Nada mal. Si alguien se estaba pensando comprar una arrocera, que se ahorre el dinero que conmigo basta y sobra. De hecho, me parece que mi dueña se ha decidido a que ese trabajo lo haga siempre yo de ahora en adelante, cansada de que se le olvide siempre lo que tiene en el fuego y acabe quemado.

Ingredientes:

1 taza de arroz vaporizado (no hemos probado con el normal; no garantizamos que salga bien).

2 tazas de agua

un poco de mantequilla para untar la base de cerámica

un poco de sal

Preparación

En la olla bien untada de mantequilla, poner el arroz, la sal y el agua. Programar 2 horas en alto (vigilar la última media hora por si acaso).

No vamos a ganar ningún concurso de cocina con esta receta, pero oye, resultón es un rato y con el mínimo esfuerzo.

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Pimientos rellenos de carne y arroz

Andamos perezosas en la cocina estos días mi dueña y yo. Con el calor y la languidez estival sólo nos tientan las cosas fáciles y sin mucha complicación… y si son plato único, mejor. Hace días andaban rondando por la nevera unos hermosos pimientos rojos que amenazaban con estropearse sin remedio. Y dije, Léntula, no se puede tirar comida, ni malgastar esfuerzos. Y éste es el resultado.

Ingredientes

6-8 pimientos rojos (los que quepan en la olla) vaciados de semillas y cortados como si tuvieran un gracioso sombrero con rabito

Medio kilo de carne picada (ternera, pollo, cerdo, da igual). También puede ser atún.

2 vasos de arroz (yo he hecho unos con arroz vaporizado y otros con arroz normal, porque quería experimentar. Quedan bien ambos).

4-6 cucharadas de tomate frito, al gusto

Sal y pimienta

Preparación:

En un cuenco se mezcla la carne picada salpimentada, el arroz y el tomate. Todo en crudo.

Se rellenan los pimientos con esa mezcla y según su preferencia, se envuelven con papel aluminio o no, si interesa que queden más tostaditos al estar en contacto con la olla.

Se colocan todos de pie, aprovechando el efecto metro japonés a horas punta (apretujaditos para que no se caigan, sosteniéndose unos a otros) y se programa la olla 4 horas y media en alto, más media de reposo.

Como se puede apreciar en las fotos, hemos jugado con las variables arroz redondo/arroz vaporizado, envueltos en aluminio/a pelo. Y las diferencias no han sido significativas, salvo que el arroz vaporizado queda más suelto.

Lo mejor de esta receta es que admite todo tipo de variantes: se les puede rellenar casi de cualquier cosa, e incluso se les puede agregar verduras y tomate alrededor para hacer una salsa. Y al final se acompaña con una ensaladita y ya está, comida hecha. ¡A disfrutar!

Arroz con leche para brazos adoloridos

En la casa en la que vivo no hay tradición de hacer arroz con leche. A algunos no les gusta la leche, a otros no les gusta el dulce y a una -especialmente- no le gusta pasarse dos horas removiendo una cuchara sin parar para que no se pegue, como manda la receta asturiana tradicional.

Para lo primero no tengo solución. En gusto se rompen géneros, y para gustos colores. Pero, amigos míos, con mi ayuda el frotar -el fondo de la cazuela- se va a acabar.  Sí, sí, como lo oyen, ese movimiento de muñeca repetido miles de veces ya no será necesario si me confían a mí, Léntula Crockpot, esta conocida y deliciosa receta. No se va a pegar. No se va a quemar. Quedará listo y en su punto sin que tengan que venir a vigilarlo siquiera…

Ingredientes:

1 taza de arroz redondo

7 tazas de leche entera

1 taza de azúcar

1 ramita de canela (si no les gusta mucho el sabor a canela pongan sólo la mitad, porque con la olla se potencian los sabores)

Dos o tres peladuras de limón (sin la parte blanca, que amarga)

Preparación

Poner todos los ingredientes en la olla. Así, sin miedo, aunque aquello parezca una sopa de leche y no se alcance a ver el arroz.

Programar 3 1/2 horas en alto, y dejar reposar media hora más. Y ya está. Si acaso, a media cocción darle una vuelta con una cuchara, pero es más por sentir que hacemos algo que porque realmente le haga falta.

¿Fácil o difícil? Y no se pueden imaginar cómo queda… cremoso… dulce… espesito. ¿Se puede mejorar? Yo digo que no, pero mi prima Pachi dice que unas pasitas le vendrían bien, tal y como se prepara en México…

Al final a mi dueña sí que le ha dolido el brazo, pero de estar sosteniendo el kindle durante todo el tiempo que he estado haciendo el arroz con leche…

Arroz a la olla para vagos de verano

Hace calorcito, ¿eh? Lo que más apetece en estos días es la piscina o la playita toda la mañana y luego a la terracita a comer, pero ahora que cada vez son menos los que se pueden dar ese lujo, ¿a quién le apetece llegar a las 2 de la tarde hambriento y cansado, con el bañador húmedo y rebozado como una croqueta y tener que ponerse a hacer la comida?

A mi dueña no, desde luego. “Los días de playa cocina Léntula”, dice muy relajada, y se queda más ancha que larga (cosa que tampoco es difícil midiendo 1,56 m, ejem…)  Y se reserva para estas ocasiones esos platos en los que invierte 10 minutos contados mientras termina de preparar las toallas y buscar los cubos y las palas de la peque que nunca están a mano.

Un favorito de esta casa es el arroz al horno para vagos, que ya es fácil cuando es verdaderamente al horno, pero cuando se usa una olla de cocción lenta como yo, ya merece ser incluido en el mejor libro de “Recetas para especímenes negados para la cocina que quieran fardar un domingo”. No es un arroz al horno “de verdad”. No tiene patata, ni tomate, ni se usa caldo ni carne del cocido ni arroz redondo, ¡pero qué les cuento, si ni siquiera se usa el horno!, pero da el pego y está bueno.  Y además no calienta la cocina. Palabrita de crock-scout.

Ingredientes:

1/2 kilo de costillas carnosas

8-10 longanizas frescas troceadas

1/2 cabeza de ajo

1-2 morcillas

1 bote de garbanzos cocidos

2 vasos de arroz vaporizado (en algún momento experimentaré con arroz redondo, pero ahora mismo no respondo si se pone pastoso mientras estás tumbado tostándote en la playa).

3 vasos y medio de agua (originalmente eran 4, o sea el doble de agua que de arroz, pero me reservé medio vaso por si acaso y al final no hizo falta).

1 pastilla de caldo de carne

sal, aceite, pimienta negra, colorante alimentario

Preparación:

En una sartén freír unos cuantos minutos las costillas salpimentadas, las longanizas, el ajo y las morcillas (las morcillas muy poquito, que se deshacen). Echar a la olla.

Vaciar el bote de garbanzos sin el líquido.

Calentar el agua y disolver en ella la pastilla de caldo de carne y el colorante (un poquito, 1/2 cucharadita) y rectificar la sal.

Poner los dos vasos de arroz.  Agregar el agua muy caliente.

Programar 3 horas en alto. Dejar reposar media hora para que arroz termine de absorber los sabores sin pasarse.

Para mi dueña fue una auténtica sorpresa ver que el arroz quedaba suelto, en su punto justo de cocción, porque las malas lenguas decían que las ollas de cocción lenta no servían para hacer arroz que no fuera caldoso o meloso. ¡Pues tururú, sí que me sale y bien bueno además!

Mi señora me dice que la próxima vez nos arrancamos con un arroz al horno de verdad, con su panceta y su caldito casero…  bueno, de verdad pero sin horno, que ya me basto y me sobro yo sola para hacerlo.